El mero día que llegamos a Toronto nos encontramos con Jorge, un primo de Omar. En el poco tiempo que lo traté me pareció buena persona, demasiado atento y amable con nosotros siendo que a mi ni me conocía y a Omar casi no lo ha tratado. De lo que ví y oí puedo decir que es muy, muy buen tipo. Es egresado de ingenieria física de la UAM azcapo. Chido.
Bueno, fué por nosotros al aeropuerto y de ahí nos llevó a la casa donde vive que es donde nosotros nos quedamos los siguientes cinco días. Uds. dirán que qué conchas, ¿no? pero no fué a propósito. Seguimos. El no vive en la ciudad de Toronto sino en una ciudad cercana llamada Hamilton. De Toronto a Hamilton uno se hace como 45 minutos de camino en la autopista. Lejitos, ¿no? En la parte donde vive, que no es el centro, está bonito; casas de dos pisos y con techos en forma de V invertida, algunas con chimenea y casi todas con jardín, muchos de ellos bien bonitos, como de cuento. El camino es muy verde y llegamos a ver la bahía desde ahí. Jorge va a la Universidad de Mac Master la cual es famosa entre otras cosas por poseer el cerebro de Einstein... en cachitos. ¿Como les quedó el ojo?
En Hamilton descubrí que muchas casas tienen sótano y que éste generalmente no es pequeño, es como otra planta de la casa. Otro descubrimiento es que las casas son de madera. Sí, no están tan sólidas como pensaba, pero tampoco se caen y ¡funcionan!. Supongo que las hacen así porque la madera es calientita. Lo malo de esto es que las casas son algo ruidosas pues como los pisos también son de madera...y si alguien está en la planta de arriba se oye cuando camina entre otras cosas. Las voces no se oyen casi nada (uff, que alivio).
Jorge comparte casa con otros estudiantes: Ana (mexicana de veracruz), Arnaud (francés y novio de Ana),Travis (canadiense de Alberta), Jorge (chilango de la UNAM), Diego (español que esos días regresó a su país. Parecía venezolano (vivió ahí muchos años) pero era canario; nacío en las islas canarias que son provincia española) y en el sótano vivian tres cuates que nunca conocimos pues ellos vivian aparte. El sótano es un depa independiente. Están muy bien organizados y hablan en dos idiomas en esa casa, español e inglés. Los latinos luego hablaban en español entre sí, pero si estaban Travis, Arnaud o alguna visita que no hablaba español, todos empezaban a hablar en inglés. Luego nos presentaron a otros mexicanos que vivían en Hamilton y estudiaban en mac Master. Estuvo loco que el primer día en Toronto hablaramos mucho español. Hasta platicamos con unos cubanos que nos presentaron.Je. Bueno, seguimos en lo de la casa. En los siguientes días buscamos donde vivir en Toronto. Ibamos y regresabamos todos los días menos sábado y domingo que nos lo tomamos de descanso, je, algo así. Es una ciudad cara y las zonas cercanas a la universidad o al centro también. Además como ya habían empezado las clases, muchos lugares ya se habían ocupado, luego la busqueda se volvía mas difícil. Tuvimos suerte de encontrar un lugarcito bonito en Islington. Esta es una zona más bien "nais", solo hay casas particulares grandes con jardines cuidados y calles casi vacías de gente pues parece que todos tienen carro y no hay tienditas o negocios dentro del vecindario. De cuando en cuando encontramos a alguien paseando a su perro, caminando solo por placer o haciendo jogging (corriendo). El metro nos queda como a 10 minutos caminando y de ahí a la universidad como 40 minutos. Como recordarán, es casi el tiempo que hacíamos de CU a la casa y viceversa, tons no extrañamos "la cercanía". Bueeeeeno, es casi la misma cantidad de tiempo necesaria para ir al centro de Toronto, tons ahí si lo resentí, pues el zócalo de el DF nos quedaba a tiro de piedra. Vivimos en el sótano de una casa. En la parte de arriba -la casa propiamente- sólo vive la dueña a quien le agradezco que no se meta con nosotros y que no sea de esas señoras platicadoras-quita-tiempo. Nuestro deptito es un poco más grande que el de Tlatelolco, pero la parte que nos rentan solo incluye una recámara, en consecuencia la parte que nos rentan es más chica que la de tlatelolco con la ventaja de que la cocina es mucho más grande que la de ahí. Está amueblado. Ya tenía todos los muebles de la cocina incluyendo cafetera, horno de microondas, cazuelas, jarra, refri, estufa, vajilla y cubiertos.
Tenemos también un minicomedor con radiecito incluido, una salita con sillones más cómodos que el que teníamos allá pero son individuales (snif). El baño está limpio, bonito y tiene toallas de manos y cuerpo incluidos. El cuarto tiene cómodas, closet, una cáma, un escritorio y ropa de cama además de las almohadas y un cobertor bien rico. Yo sabía que vivir con Omar implicaba dormir juntos, pero no pensé nunca que tan juntos. Nuestra cama es una camita individual bien linda pero estrechita, así en invierno no voy a pasar frios. El deptito está alfombrado casi todo (el baño y la cocina no) y por eso nos la pasamos en chanclas o en puros calcetines. Tiene calefacción y lavadora incluidos. Esta última la compartimos con la dueña una vez por semana. Ah, se me olvidaba algo, tenemos un piano .... humm...tenemos permiso de usarlo pero no sé tocarlo. Chale, que mala onda.
Siento nuestra casita como si fuera una madriguera. Está construida en un hoyo bajo la tierra, está calientita y ahí vivo con mi familia y mis chunches. Me siento como marmota. En las mañanas salgo a ver el sol y los árboles y en el invierno me voy a guardad ahí con comida. Sólo nos falta una tele para que nuestra dicha sea completa. Teeele.
Bueno, fué por nosotros al aeropuerto y de ahí nos llevó a la casa donde vive que es donde nosotros nos quedamos los siguientes cinco días. Uds. dirán que qué conchas, ¿no? pero no fué a propósito. Seguimos. El no vive en la ciudad de Toronto sino en una ciudad cercana llamada Hamilton. De Toronto a Hamilton uno se hace como 45 minutos de camino en la autopista. Lejitos, ¿no? En la parte donde vive, que no es el centro, está bonito; casas de dos pisos y con techos en forma de V invertida, algunas con chimenea y casi todas con jardín, muchos de ellos bien bonitos, como de cuento. El camino es muy verde y llegamos a ver la bahía desde ahí. Jorge va a la Universidad de Mac Master la cual es famosa entre otras cosas por poseer el cerebro de Einstein... en cachitos. ¿Como les quedó el ojo?
En Hamilton descubrí que muchas casas tienen sótano y que éste generalmente no es pequeño, es como otra planta de la casa. Otro descubrimiento es que las casas son de madera. Sí, no están tan sólidas como pensaba, pero tampoco se caen y ¡funcionan!. Supongo que las hacen así porque la madera es calientita. Lo malo de esto es que las casas son algo ruidosas pues como los pisos también son de madera...y si alguien está en la planta de arriba se oye cuando camina entre otras cosas. Las voces no se oyen casi nada (uff, que alivio).
Jorge comparte casa con otros estudiantes: Ana (mexicana de veracruz), Arnaud (francés y novio de Ana),Travis (canadiense de Alberta), Jorge (chilango de la UNAM), Diego (español que esos días regresó a su país. Parecía venezolano (vivió ahí muchos años) pero era canario; nacío en las islas canarias que son provincia española) y en el sótano vivian tres cuates que nunca conocimos pues ellos vivian aparte. El sótano es un depa independiente. Están muy bien organizados y hablan en dos idiomas en esa casa, español e inglés. Los latinos luego hablaban en español entre sí, pero si estaban Travis, Arnaud o alguna visita que no hablaba español, todos empezaban a hablar en inglés. Luego nos presentaron a otros mexicanos que vivían en Hamilton y estudiaban en mac Master. Estuvo loco que el primer día en Toronto hablaramos mucho español. Hasta platicamos con unos cubanos que nos presentaron.Je. Bueno, seguimos en lo de la casa. En los siguientes días buscamos donde vivir en Toronto. Ibamos y regresabamos todos los días menos sábado y domingo que nos lo tomamos de descanso, je, algo así. Es una ciudad cara y las zonas cercanas a la universidad o al centro también. Además como ya habían empezado las clases, muchos lugares ya se habían ocupado, luego la busqueda se volvía mas difícil. Tuvimos suerte de encontrar un lugarcito bonito en Islington. Esta es una zona más bien "nais", solo hay casas particulares grandes con jardines cuidados y calles casi vacías de gente pues parece que todos tienen carro y no hay tienditas o negocios dentro del vecindario. De cuando en cuando encontramos a alguien paseando a su perro, caminando solo por placer o haciendo jogging (corriendo). El metro nos queda como a 10 minutos caminando y de ahí a la universidad como 40 minutos. Como recordarán, es casi el tiempo que hacíamos de CU a la casa y viceversa, tons no extrañamos "la cercanía". Bueeeeeno, es casi la misma cantidad de tiempo necesaria para ir al centro de Toronto, tons ahí si lo resentí, pues el zócalo de el DF nos quedaba a tiro de piedra. Vivimos en el sótano de una casa. En la parte de arriba -la casa propiamente- sólo vive la dueña a quien le agradezco que no se meta con nosotros y que no sea de esas señoras platicadoras-quita-tiempo. Nuestro deptito es un poco más grande que el de Tlatelolco, pero la parte que nos rentan solo incluye una recámara, en consecuencia la parte que nos rentan es más chica que la de tlatelolco con la ventaja de que la cocina es mucho más grande que la de ahí. Está amueblado. Ya tenía todos los muebles de la cocina incluyendo cafetera, horno de microondas, cazuelas, jarra, refri, estufa, vajilla y cubiertos.
Tenemos también un minicomedor con radiecito incluido, una salita con sillones más cómodos que el que teníamos allá pero son individuales (snif). El baño está limpio, bonito y tiene toallas de manos y cuerpo incluidos. El cuarto tiene cómodas, closet, una cáma, un escritorio y ropa de cama además de las almohadas y un cobertor bien rico. Yo sabía que vivir con Omar implicaba dormir juntos, pero no pensé nunca que tan juntos. Nuestra cama es una camita individual bien linda pero estrechita, así en invierno no voy a pasar frios. El deptito está alfombrado casi todo (el baño y la cocina no) y por eso nos la pasamos en chanclas o en puros calcetines. Tiene calefacción y lavadora incluidos. Esta última la compartimos con la dueña una vez por semana. Ah, se me olvidaba algo, tenemos un piano .... humm...tenemos permiso de usarlo pero no sé tocarlo. Chale, que mala onda.
Siento nuestra casita como si fuera una madriguera. Está construida en un hoyo bajo la tierra, está calientita y ahí vivo con mi familia y mis chunches. Me siento como marmota. En las mañanas salgo a ver el sol y los árboles y en el invierno me voy a guardad ahí con comida. Sólo nos falta una tele para que nuestra dicha sea completa. Teeele.
1 comentario:
probando, probando
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